Te encanta, te avergüenza y no lo puedes evitar. El “placer culpable” es como ese chico que todos odian. Tus amigos no lo pueden ver, tu familia lo aborrece, nadie lo soporta y sin embargo te gusta… al menos, la mayoría de las veces.
No es algo simple de admitir pues ser sometida (como mínimo) a una tarde de tortuosas bromas sobre un tema, es una situación jocosa para tus amigos, pero altamente embarazosa para ti. Así es que, en pro de hacer un mundo más valiente, y enfrentando mi miedo al ridículo, expongo mi top 5 de placeres culpables jamás confesados… ni siquiera a mi misma.
Aquí vamos.
5. Pan con Mayonesa y (por si fuera poco) Kétchup.
4. Paolo Meneguzzi.
3. Melón con vino –Un crimen lo sé-
2. Legalmente Rubia, no hay mayores comentarios.
1. Friends, he visto todas sus temporadas mil veces y aún me río con sus repeticiones.
Bonus
* Mascar chicle y hacer globos sonoros al revés.